El mandatario negó una posible dolarización de la economía durante el 2024.
En medio de un intenso debate sobre las políticas económicas en Argentina, el presidente Javier Milei ha descartado la implementación de la dolarización en la economía para este año. Sin embargo, reiteró la relevancia de este proyecto dentro de la agenda del Gobierno libertario.
En declaraciones exclusivas al periodista Iván Schargrodsky, Milei explicó los motivos detrás de esta decisión: «No dan los tiempos». El mandatario analizó la posibilidad de dolarización justo antes de su gira internacional en Israel e Italia, destacando la complejidad del proceso y el tiempo requerido para su implementación. Según sus palabras, si se mantiene el actual ritmo de saneamiento del Banco Central de la República Argentina (BCRA), este estaría limpio recién para finales de junio.
Milei destacó que la dolarización es el paso final de un proceso que incluye el saneamiento del BCRA y la reforma del sistema financiero. En este sentido, explicó que la dolarización no implica necesariamente que los individuos utilicen exclusivamente el dólar como moneda, sino que se crearía una canasta de monedas donde los ponderadores son determinados libremente por los individuos, lo que neutraliza los efectos de la política monetaria de un país en particular.
El presidente también reveló que está en contacto con los autores materiales de la dolarización en Ecuador, quienes le están proporcionando información para evaluar su implementación en Argentina.
Por otro lado, Milei destacó el éxito del caso de dolarización en Ecuador y criticó a aquellos que intentan cargar los desatinos fiscales de ciertos gobiernos a esta política monetaria.
Esta postura de Milei contrasta con las declaraciones del ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, quien ratificó la dolarización como una meta del Gobierno, pero señaló que se llevará a cabo cuando las condiciones estén dadas.
En resumen, mientras que Milei descarta la dolarización para este año, reafirma su importancia dentro del proyecto económico del Gobierno libertario, señalando que es un paso final en un proceso más amplio de reforma económica.