La drástica medida se habría dado luego de un encuentro entre Diana Mondino y un representante de Taiwán.
El gobierno de China ha desencadenado una serie de medidas drásticas en respuesta al reciente encuentro secreto entre la canciller argentina, Diana Mondino, y la representante de Taiwán en el país, Miao-hung Hsie. Esta reunión ha llevado a un incremento en las tensiones bilaterales y podría resultar en consecuencias económicas significativas para Argentina.
Según fuentes cercanas, el régimen de Xi Jinping ha iniciado el proceso para exigir el pago del swap, un mecanismo financiero por varios miles de millones de dólares que el gobierno argentino utilizó durante la administración de Alberto Fernández. Este proceso, que podría incluir el embargo de exportaciones argentinas, amenaza con desencadenar una crisis económica prolongada para el país sudamericano.
El descontento chino no se limita al aspecto financiero, ya que también se ha traducido en cambios sustanciales en sus patrones de compra. China ha anunciado su intención de aumentar las importaciones de soja y maíz procedentes de Brasil, mientras que las carnes argentinas podrían ser reemplazadas por productos de Australia y ganado en pie de Uruguay.
El gobierno de Xi Jinping ha dejado claro que estas decisiones responden directamente a lo que consideran una violación de su soberanía por parte de Argentina. La preferencia de China por Brasil en las importaciones agrícolas también refleja una estrategia geopolítica, dado el sólido vínculo entre el presidente Lula y el gobierno chino, en contraste con la postura más distante del presidente argentino Milei, quien recientemente anunció la retirada del país del bloque de los Brics.
El impacto económico de estas medidas podría ser devastador para Argentina, especialmente en el sector cárnico, que depende en gran medida de las exportaciones a China. La amenaza de suspensión de compras de carne, así como la posibilidad de levantar barreras sanitarias para otros productos, agrega una dimensión crítica a la situación.
Expertos en comercio internacional advierten que romper relaciones con China podría tener consecuencias catastróficas para la economía argentina, afectando a diversas provincias que dependen significativamente de las exportaciones a China. Según datos oficiales, el impacto podría alcanzar hasta el 30% de las exportaciones en provincias como Jujuy, Catamarca, Chaco, Entre Ríos, La Pampa, Santiago del Estero, San Luis y Formosa.
El ex embajador argentino en China, Sabino Vaca Narvaja, advierte que perder relaciones con el principal socio comercial podría resultar en una triple implosión productiva, social y financiera para Argentina. En este tenso panorama, el gobierno argentino enfrenta la difícil tarea de gestionar la crisis diplomática y encontrar una solución que evite repercusiones económicas aún más severas.