En sus recientes presentaciones públicas en alfombras rojas y semanas de la moda, la intérprete se mostró con la cara lavada y luce verdaderamente vital.
La actriz y modelo canadiense Pamela Anderson volvió a acaparar la atención de la industria del entretenimiento y de la moda internacional tras protagonizar una sorprendente transformación estética y personal al alcanzar sus 59 años.
Conocida mundialmente como la icónica figura de Baywatch y sex symbol indiscutido de la década del 90, la celebridad consolidó una marcada transición hacia la belleza al natural, el empoderamiento sin artificios y una propuesta artística alejada de los viejos estereotipos de Hollywood.
Cómo fue la increíble transformación de Pamela Anderson
A los 59 años, Pamela Anderson mantiene una rutina de actividad física caracterizada por su simplicidad. A pesar de haber expresado previamente su gusto por el Pilates, actualmente no practica la disciplina en su residencia de la isla de Vancouver debido a la falta de equipamiento adaptado en su propiedad. Según relató la propia actriz, evaluar la instalación de una máquina de Pilates en el sótano de su cobertizo resultó poco práctico para su dinamismo cotidiano.
En su lugar, prefiere integrar el movimiento de forma orgánica en la rutina diaria, siendo la jardinería su ocupación predilecta. En declaraciones a la revista People, la intérprete destacó que trabajar la tierra supera los beneficios del gimnasio tradicional, no solo por el bienestar mental que le proporciona, sino también por el exigente esfuerzo corporal que demanda.
La perspectiva de Anderson coincide con conceptos de la ciencia del entrenamiento. Expertos como el preparador físico Elliott Upton señalan que la jardinería estimula el NEAT (Non-Exercise Activity Thermogenesis o termogénesis por actividad no vinculada al ejercicio), que abarca todo el gasto energético diario derivado del movimiento fuera del deporte formal o las horas de descanso. Incrementar este tipo de movilidad beneficia la salud metabólica y cardiovascular al tiempo que combate el sedentarismo.
Asimismo, las labores de mayor exigencia en el jardín pueden alcanzar niveles de intensidad moderada o alta. En definitiva, aunque las rutinas estructuradas tienen su utilidad, el movimiento cotidiano fuera del entorno deportivo contribuye significativamente a la salud integral.