Las declaraciones de Emilio Ocampo en torno al prócer desataron la polémica.
Esta semana ha sido noticia la entrevista que el economista Emilio Ocampo dio en el 2017, la cual fue republicada por el medio Los Andes de San Juan y duramente criticada por el periodista Eduardo Feinmann. En la misma, el referente de Javier Milei aseveraba que la historia de San Martín ha sido un mito, desestimando su rol de prócer, Libertador de América y padre de la Patria.
El autor de libros como “La independencia argentina, de la fábula a la historia” se propuso revisar de cerca los sucesos históricos del país, tras lo cual afirmó haber descubierto un relato diferente que “no sacraliza a José Francisco de San Martín”. Bajo la perspectiva de Ocampo, el libro de Bartolomé Mitre “Historia de San Martín y de la emancipación sudamericana” configuró -bajo una serie de instrucciones británicas para su campaña militar- “un personaje ficticio” del libertador.
Los fundamentos de tal narrativa, estarían dados en hacer creer a los argentinos que “tienen una excepcionalidad” que se centra en lo militar. En esta línea aseguró que el Libertador de América no fue el responsable de la independencia Argentina, ya que esta sería anterior a él, agregando que “nos dejó cuando más lo necesitábamos, cuando había que formar un país”.
Según el economista -además- San Martín consideraba que “la democracia era una utopía” y debido a esto los países debían buscar a “los demonios de afuera” para ser gobernados. En esta línea es que el prócer habría presentado diferentes proyectos monárquicos en el Río de La Plata, Chile y Perú.
Ante las declaraciones del economista, las redes se encendieron en críticas y el historiador Ricardo de Titto decidió salir al cruce. Respondiendo a las afirmaciones realizadas por Ocampo, no dudó en restituir la figura del Libertador: “Es un gigante”. Tildando el relato del economista como falaz, aseguró que San Martín fue “El jefe más sobresaliente de una generación de revolucionarios” y que “si bien era un hábil político y estratega, prefirió no involucrarse en las luchas intestinas”.