La Fuerza Aérea respaldaría la decisión, alineándose directamente con Estados Unidos.
El gobierno argentino ha decidido dar un paso significativo hacia la alineación política con Estados Unidos, optando por la compra de 24 aviones caza F-16 Fighting Falcon de la Real Fuerza Aérea de Dinamarca. Aunque los aviones son considerados obsoletos, el respaldo de Washington a través del Congreso ha dado luz verde a esta adquisición, según confirmó el jefe de Estado Mayor Conjunto, brigadier General Xavier Julián Isaac, durante una entrevista en el programa de Alejandro Fantino.
Isaac explicó que la decisión incluye una asignación presupuestaria para la modificación de la VI Brigada, asegurando que se atenderán todos los detalles necesarios para garantizar su funcionamiento óptimo. Esta declaración viene después de un periodo de deliberación en el que se han considerado diversas opciones, incluyendo el cuestionamiento de Isaac sobre la logística del JF-17 chino y la incompatibilidad de los F-16 estadounidenses con los reabastecedores argentinos.
El factor geopolítico ha desempeñado un papel crucial en esta decisión. La gestión anterior había explorado la posibilidad de adquirir cazas chinos e indios, buscando evitar tensiones entre China y Estados Unidos. Sin embargo, con la llegada del nuevo gobierno, encabezado por Milei, los F-16 han ganado terreno como opción preferida, a pesar de las preocupaciones sobre posibles consecuencias negativas en las relaciones con China.
La tensión con China se ha exacerbado debido a la incertidumbre en torno al swap de 5.000 millones de dólares y las agresivas declaraciones de Milei durante la campaña electoral. La decisión de adquirir los F-16 podría intensificar esta situación, pero para las Fuerzas Armadas argentinas, la alineación con Estados Unidos representa un respaldo crucial en un momento en que China busca expandir su influencia en la región.
Aunque algunos dentro de las Fuerzas Armadas han expresado preferencia por los cazas chinos debido a consideraciones técnicas y económicas, la mayoría respalda la decisión de adquirir los F-16 como parte de una estrategia más amplia de alineación con Estados Unidos. Sin embargo, existe preocupación en la fuerza respecto a la posibilidad de que los F-16 no vengan con sistemas de armas incluidos, lo que podría generar inconvenientes similares a los experimentados durante la gestión de Carlos Menem.
A pesar de las críticas sobre la edad y obsolescencia de los F-16, la compra de estos aviones representa un paso significativo en el reequipamiento de las Fuerzas Armadas argentinas y en la búsqueda de una mayor alineación con Estados Unidos en materia de defensa. Sin embargo, esta decisión también ha generado tensiones internas, especialmente debido a los retiros compulsivos y la eliminación de la jerarquización salarial bajo el gobierno de Milei, según revelaron fuentes militares.