La promesa de una reestructuración económica podría verse frustrada

Caputo habría cometido un error al mantener las Leliqs sin cambios y el rumbo financiero sin alteraciones.

En medio de la incertidumbre económica, surge una creciente preocupación entre economistas libertarios por la decisión del presidente del Banco Central, Santiago Bausili, de mantener el rumbo financiero sin alteraciones significativas. Esta resolución ha generado inquietud y críticas, especialmente alineadas con la visión de Javier Milei, quienes advierten sobre las consecuencias de mantener las Leliqs sin cambios.

El debate se centra en la falta de acción sobre la deuda que el Banco Central continúa pagando, representando aproximadamente dos tercios del déficit y financiándose a través de la emisión monetaria. Para estos expertos, la oportunidad para una reestructuración se ha desaprovechado.

En diálogo con LPO, fuentes familiarizadas con las discusiones internas expresaron su preocupación ante la postura de Bausili, especialmente cuando este comunicó a los principales banqueros del país la ausencia de planes para una reestructuración amistosa o un enfoque similar al plan bonex. Este giro de estrategia ha sido etiquetado como un «grave error» por parte del ministro Luis Caputo, y se espera que sus repercusiones se hagan sentir en el futuro próximo.

Según un asesor de Milei, solo un tercio de la emisión monetaria está vinculado a la asistencia fiscal, mientras que los dos tercios restantes se relacionan con el mantenimiento de pasivos remunerados, alcanzando los $23,5 billones acumulados tras años de política monetaria expansiva. La falta de medidas contundentes para cortar este ciclo es motivo de inquietud, ya que se espera que prolongue la alta inflación.

El proyecto original de La Libertad Avanza apuntaba a desarmar las Leliqs pagando el mencionado monto con financiamiento externo. Sin embargo, ante la ausencia de los dólares prometidos por Caputo, se presume que la estrategia actual se inclinará hacia la licuación inflacionaria, lo que preocupa a los bancos por un posible descalce financiero.

La tasa de las Leliqs ha sido un punto de equilibrio para los bancos, compensando lo que deben pagar por los plazos fijos. Cualquier cambio en este equilibrio podría desencadenar un desacople, como se evidenció durante la transición presidencial cuando los bancos comenzaron a reajustar sus posiciones, generando inestabilidad en el mercado.

La asunción de Bausili se ha marcado por una reducción significativa en la tasa de pases a un día y la constancia en la tasa de las Leliqs. Esta medida ha dejado a los bancos en una posición vulnerable, ya que el Central solo renueva lo que vence, exponiéndolos a pérdidas considerables frente a las tasas que pagan por los plazos fijos.

La estrategia del Banco Central se complementará la próxima semana, cuando el Tesoro Nacional retome las colocaciones de deuda, buscando redireccionar el flujo de dinero ofreciendo tasas más atractivas.

Las Leliqs, nacidas en 2018 bajo el gobierno de Mauricio Macri con Federico Sturzenegger en la presidencia del Banco Central, han visto un crecimiento progresivo en su stock. En la actualidad, ofrecen un rendimiento de hasta un 133% real anual, costeado por el Central mediante emisión monetaria.