El líder de La Libertad Avanza no dudó en asegurar que “el ajuste que es inevitable”.
En una jornada cargada de simbolismos y mensajes contundentes, este domingo Javier Milei juró como presidente de la República Argentina ante la Asamblea Legislativa en el Congreso de la Nación. La ceremonia, marcada por la entrega de la banda y el bastón presidencial por parte de su predecesor Alberto Fernández, consolidó el traspaso de poder hacia un gobierno con promesas de transformación radical.
En su primer discurso desde las escalinatas del Congreso, Milei ratificó su estrategia económica conocida como «motosierra», asegurando que el ajuste necesario recaerá primordialmente en el ámbito estatal, buscando preservar al sector privado. Sin embargo, admitió que este proceso tendrá un impacto negativo en la actividad económica, el empleo y los salarios.
La jornada de investidura incluyó encuentros con delegaciones extranjeras y la toma de juramento de los nuevos ministros del gabinete en la Casa Rosada. Posteriormente, una ceremonia interreligiosa en la Catedral marcó un momento de reflexión antes de cerrar la jornada con una gala cultural en el Teatro Colón.
Durante su discurso ante los seguidores congregados en la Plaza de los Dos Congresos, Milei proclamó el comienzo de una «nueva era de paz y prosperidad, de libertad y progreso», fundamentada en los principios de la libertad individual y la superación del colectivismo. Su análisis crítico de la gestión anterior y la advertencia sobre la situación económica actual marcaron su discurso, delineando la necesidad de un ajuste radical para evitar un mayor deterioro económico.
El presidente no escatimó en la advertencia de posibles consecuencias, mencionando bajas salariales y un probable aumento en los índices de pobreza, además de prever un empeoramiento inmediato de la situación. A pesar de este panorama, sus seguidores en la plaza mostraron su apoyo.