El pronóstico vaticinado por el presidente Javier Milei ya sería un hecho. Inflación y caída de los salarios, el escenario poco favorable que se vive en Argentina.
El panorama económico argentino se ve empañado por la estanflación, un fenómeno caracterizado por la caída de la actividad económica acompañada de un aumento persistente de los precios. Este escenario confirma los pronósticos anticipados por el presidente Javier Milei.
Con una inflación que se mantiene cerca del 20% por segundo mes consecutivo, los salarios han experimentado una disminución drástica, lo que ha llevado a una reducción significativa en las compras de los consumidores.
Según datos de la consultora Scentia, la baja en las ventas en los centros comerciales se profundiza a medida que avanzan los días de febrero, debido al impacto negativo de los precios en constante aumento sobre los ingresos de los sectores medios, quienes históricamente impulsan el consumo masivo.
El poder adquisitivo ha sufrido un duro golpe, con una pérdida estimada entre un 50% y un 80%, dependiendo del sector medio y su canasta de consumo.
La Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída del 28,5% en las ventas de los pequeños negocios durante enero, reflejando así la contracción en el consumo.
Esta tendencia a la baja se desarrolla en un contexto de inflación persistente, que se ha acelerado después del fuerte aumento registrado en diciembre (25,5%) y enero, aproximadamente del 20%, según las últimas estimaciones de las consultoras económicas.
El informe más reciente de la consultora 1816, dirigido a sus clientes, recopila datos sobre la economía real que muestran una caída interanual entre el 15% y el 30% en diversas métricas, desde las ventas de vehículos hasta la recaudación de impuestos.
En particular, las ventas de alimentos en los pequeños comercios han sufrido una disminución del 37,1% interanual en enero, según este informe. Esta situación, incluso más grave que durante la pandemia, subraya la urgencia de la situación.
El mismo informe destaca la preocupante disminución del poder adquisitivo de los trabajadores asalariados, un factor que contribuye al declive tanto en las grandes cadenas de supermercados como en los pequeños comercios.
«El salario real de los trabajadores privados registrados experimentó en diciembre la mayor caída mensual en al menos 30 años, y es muy probable que en enero los sueldos hayan alcanzado niveles más bajos que durante la crisis de 2001», señala el reporte.