Las cifras de las contrataciones han disminuido considerablemente respecto al verano del 2022.
En medio de la temporada estival, diversas ciudades balnearias de Argentina se enfrentan a un inesperado impasse en las reservas y contrataciones para enero y febrero. La aceleración de la inflación y el impacto de las recientes medidas económicas han generado un marcado descenso en la toma de decisiones de los veraneantes, quienes parecen estar retrasando sus planes hasta el último momento.
El efecto de las medidas económicas, particularmente el aumento del tipo de cambio en un 118% y el consecuente ajuste de precios, ha generado un fogonazo inflacionario que proyecta un Índice de Precios al Consumidor cercano al 30% para el último mes del año, afectando significativamente las reservas en destinos turísticos.
En el Partido de la Costa, la ocupación hotelera ha disminuido drásticamente, pasando del 68% en diciembre de 2022 al 31% en el mismo período del año actual. Guillermo Favale, secretario de Turismo, Marketing y Desarrollo Sostenible del lugar, señaló que esta caída es significativa, evidenciando una reducción sensible en la afluencia de turistas.
El impacto no es exclusivo de esta zona; Mar del Plata también experimenta una desaceleración en las reservas y contrataciones, atribuida a la incertidumbre generada por las medidas económicas recientes.
El presidente del Ente Municipal de Turismo y Cultura de Mar del Plata, Bernardo Martín, destacó una clara ralentización en la creación de nuevas reservas para la temporada, indicando que los turistas están esperando para evaluar la situación antes de planificar sus vacaciones.
Las repercusiones se extienden a destinos como Bariloche, donde, aunque la ocupación se sitúa en un 85%, esta cifra representa una disminución respecto al 97% registrado en el verano anterior. Asimismo, sitios como Las Grutas muestran una disminución considerable en las reservas, alcanzando apenas el 50% para enero y el 20% para febrero, en contraste con el 90% habitual en estas fechas.
En destinos de turismo masivo como Carlos Paz y Punilla, se ha observado una leve reactivación de las reservas, aunque los niveles de ocupación aún son inferiores a temporadas previas. Las ajustadas tarifas responden a una estrategia para atraer a más visitantes, con una ocupación reportada del 70% entre Navidad y Año Nuevo y solo un 40% entre el 1° y el 10 de enero.
En resumen, la incertidumbre económica y el impacto de las medidas recientes han generado un panorama desafiante para el turismo en distintas ciudades, llevando a una notable disminución en las reservas y una cautela evidente por parte de los potenciales visitantes, quienes esperan evaluaciones más claras antes de definir sus planes vacacionales.